El Pie-nista

Hace un poco más de dos años, uno de los mejores amigos que he tenido partió a Irlanda para buscar nuevos horizontes. Igual que yo, siempre tuvo gran afinidad por los instrumentos musicales y siempre solíamos compartirlo. Ambos somos pianistas, así que era usual que hiciéramos duetos en un solo piano.
Pese a todo el tiempo que ha transcurrido, no he encontrado a otro pianista con tanto tiempo libre como yo, por lo que vi en este proyecto la oportunidad de reemplazar a mi buen amigo. Aunque no soy tan buen músico como él (por eso estoy estudiando administración), decidí crear una máquina que me permitiera utilizar más teclas del piano a través de mi propia coordinación motriz.

Apoyándose en la inercia de las teclas, una máquina que anexara una plataforma a una tecla y la halara perpendicularmente al tensar un cable unido a ella podría oprimir cada tecla del piano. Si el mecanismo tensor es un pedal, la máquina permitiría “tocar” el piano con los pies y las manos simultáneamente.

De esta máquina, cuyo nombre se inspira en el título de una película excelente, salta a la vista que uno de mis gustos más importantes es el piano. Aunque representa algo más: mi forma de relacionarme con los demás y la etapa de mi vida que más he apreciado. Los dedos hechos con los cuadernos del colegio cargan algo de nostalgia, que es mayor al pensar que cada uno de mis amigos de esa época se han alejado, naturalmente, por caminos divergentes el uno del otro. Quizá es un poco paradójico lo que expreso en esta creación, ya que refleja a los amigos que han sido tan importantes para mí, pero demuestra que, a fin de cuentas, casi siempre me he sentido en completa soledad.